sábado, 1 de agosto de 2009

El valor de las cosas

Érase una vez, el hombre. El hombre, al principio, como los demás animales, era nómada, cazador y recolector. Esto quiere decir que se iba moviendo constantemente según las migraciones de los animales de los que se alimentaba. Digamos que no le daba tiempo a decorar la cueva y ya se tenía que marchar. Su vida era una lotería, cada día tenía que salir y probar suerte con la caza. Si cazaban comían, sino se morían de hambre.

Pero llego el día en el cual los hábitos del hombre se fueron transformando radicalmente, gracias a un invento increible: la agricultura. La agricultura convirtió al hombre en sedentario, lo fijó a un sitio concreto, que llamaría hogar y con el tiempo pueblo, luego, quizás, pais. La agricultura permitió al hombre almacenar comida para comerla más tarde y con ello le dío el Tiempo. Desde este momento hasta ahora el hombre perdería de vista el presente, que es el único momento en el que la vida ocurre, para vivir en el futuro o pasado.

Hoy, seguimos almacenando cosas, quizás demasiadas, como si tuvieramos miedo a volver a la época de las cuevas y la caza.

PD: Durante los días siguientes actualizaré menos, porque estaré de vacaciones lejos de las maldades de internet. Pero volveré.

1 comentario:

Aiari dijo...

Tú, que esto no es un blog de historia!! Jejeje ^^

Ondo pasa por ahí ^^