Ayer y hoy ETA ha actuado con fuerza con dos atentados en menos de 24 horas. El resultado: 2 muertos. Me da igual su profesión, dos seres humanos muertos. Soy vasco, nacido en Euskadi y que lleva toda su vida aquí y me repugna, me da rabia y lástima lo que está ocurriendo. Matar con fines políticos y, si me apuras, propagandísticos, es rebajar al hombre. Es insultar a la inteligencia de los que sí saben dialogar, de los que en los últimos 2000 años sí han evolucionado intelectualmente. Matar por un ideal, es admitir tu debilidad. Es como el abusón ignorante de la escuela que pega al listillo, para aliviar su sentimiento de patetismo.
Ahora voy a intentar racionalizar y sacar la reflexión. Lo de antes era solo un deshaogo.
Es muy humano sentirse diferente a los demás. Creer que tu pueblo, pais o religión son las mejores. Exagerar las diferencias. Esto era muy útil hace mucho tiempo, conocer las diferencias entre clanes te podía salvar la vida. Ser más poderoso que otro clan te daba la oportunidad de acceder a más recursos y por lo tanto, aumentaba tus posibilidades de sobrevivir en esos tiempos tan duros.
El fúturo lógico es que este tipo de funcionamiento mental se vaya reduciendo hasta desaparecer. La inteligencia actual te da la oportunidad de entender que esas diferencias no son reales. Que las únicas diferencias son culturales, aprendidas. Que el terrorista más radical, si nace 200 kilómetros más hacia el sur, probablemente estaría en el bando contrario. Esta perspectiva te ayuda a relativizar, y si eres capaz de entenderlo de verdad, toda lucha o prejuicio pierde sentido.
Yo sé cómo es la gente más radical del entorno abertzale. Es gente con miedo. Gente que, como cualquier persona con ideales conservadores, tiene miedo a que cambien lo que conoce, a que llegue el enemigo y borre su identidad. Si perdieran ese miedo, si se dieran cuenta de que no pueden perder su identidad, porque la identidad es algo mucho más profundo que una etiqueta nacionalista, su lucha, una vez más, no tendría sentido.
Ahora voy a intentar racionalizar y sacar la reflexión. Lo de antes era solo un deshaogo.
Es muy humano sentirse diferente a los demás. Creer que tu pueblo, pais o religión son las mejores. Exagerar las diferencias. Esto era muy útil hace mucho tiempo, conocer las diferencias entre clanes te podía salvar la vida. Ser más poderoso que otro clan te daba la oportunidad de acceder a más recursos y por lo tanto, aumentaba tus posibilidades de sobrevivir en esos tiempos tan duros.
El fúturo lógico es que este tipo de funcionamiento mental se vaya reduciendo hasta desaparecer. La inteligencia actual te da la oportunidad de entender que esas diferencias no son reales. Que las únicas diferencias son culturales, aprendidas. Que el terrorista más radical, si nace 200 kilómetros más hacia el sur, probablemente estaría en el bando contrario. Esta perspectiva te ayuda a relativizar, y si eres capaz de entenderlo de verdad, toda lucha o prejuicio pierde sentido.Yo sé cómo es la gente más radical del entorno abertzale. Es gente con miedo. Gente que, como cualquier persona con ideales conservadores, tiene miedo a que cambien lo que conoce, a que llegue el enemigo y borre su identidad. Si perdieran ese miedo, si se dieran cuenta de que no pueden perder su identidad, porque la identidad es algo mucho más profundo que una etiqueta nacionalista, su lucha, una vez más, no tendría sentido.
¿Quieres una identidad? Yo te la doy: eres un ser humano, felicidades, disfrútalo.
No me malinterpretéis, me encanta la playa, pero por el agua, las olas, la tranquilidad, por los libros. El moreno, como todo lo que no es realmente importante, se va.